Formamos una familia que obedece a Dios en una Hermana, elegida por nosotras cada tres años, para vivir juntas la unión a Dios Padre, con Jesucristo y guiadas por el Espíritu Santo para vivir intensamente en la Iglesia el precepto cristiano fundamental:
AMAR A DIOS Y AL HERMANO
Porque somos hermanas y amigas celebramos el encuentro y lo compartimos todo con gozo y alegría. Nos comprometemos a amarnos todas por igual, sin excepción, tomando a Jesucristo por modelo, que nos amó hasta dar su vida por nosotros. Por la apertura, sinceridad y transparencia en que vivimos nos gozamos de tener:
UN SOLO CORAZÓN Y UNA ALMA SOLA, y aspiramos a que se cumpla en nosotras el deseo de Jesús: